¿Sabías que el San Lázaro que vemos en Cuba no es exactamente igual al que se venera en África? La historia de Babalú Ayé es la historia de cómo la fe sobrevive al dolor.

🌍 En África: El Rey de la Tierra En su tierra natal, se le conoce como Obaluayé. Allí no es un anciano que pide limosna; es una fuerza temible y poderosa. Es el dueño absoluto de la tierra y quien controla las epidemias. En África, se le respeta con temor reverencial; es el juez estricto que recuerda que la naturaleza manda sobre el hombre. Su nombre es sagrado y su energía es la del sol calcinante que purifica.

En Cuba: El Milagroso que Camina con Nosotros Cuando esta deidad cruzó el océano en los barcos negreros, su energía cambió. Los esclavos, que sufrían castigos, enfermedades y hambre, no necesitaban solo a un juez; necesitaban a alguien que entendiera su dolor. Así, Babalú Ayé tomó las muletas y las llagas de San Lázaro. En Cuba, bajó de su trono de tierra para caminar cojeando junto a sus hijos. Se convirtió en el padre misericordioso que dice: "Yo conozco tu sufrimiento, porque yo también lo viví".

La Conclusión (Nuestro Contexto) Babalú Ayé representa la resiliencia suprema. La diferencia entre la visión africana y la cubana nos enseña que la divinidad se adapta a la necesidad de su pueblo.

  • En África, nos enseña Respeto a la naturaleza y a las leyes de la vida.

  • En Cuba, nos enseña Compasión y que, incluso en la enfermedad más profunda o la pobreza más absoluta, hay divinidad y esperanza.

Este 17 de diciembre, ya sea que le temas como al Rey de la Tierra o lo ames como al Viejito de las muletas, saludamos su poder de transformación.

¡Jekua Babalú! 💜🐕🌾